lunes, 29 de febrero de 2016

Las diferencias históricas entre la creación del capitalismo de Estado en la RFA y la RDA

Erich Honecker y Walter Ulbricht 

«El capitalismo monopolista de Estado que hoy domina la República Democrática Alemana (RDA) ha surgido como resultado de la degeneración burguesa de la economía socialista y el Estado socialista. El grado de desarrollo del monopolio estatal en la RDA es mayor que el de la República Federal Alemana (RFA) y el Oeste de Berlín. Mientras que en Alemania Occidental los monopolios estatales juegan un papel menor y fueron subordinados a los intereses de monopolios privados, en la Alemania del Este solo existen monopolios estatales. Bajo la supremacía del socialimperialismo soviético, esta nueva burguesía ejerce su dictadura de clase sobre la clase obrera y el resto de clases trabajadoras de la RDA. Esta burguesía monopolista de nuevo tipo, fue formada principalmente entre las altas esferas del partido y el Estado, que usurparon todo el poder político y económico. Esta camarilla de entre 195 a 200 personas ejercen, pero siempre bajo la correa de Moscú, todo el poder en la dictadura de clase de la RDA.

Los principales medios de producción no están bajo propiedad individual de cada miembro de la nueva burguesía, pero poseen estos en conjunto como clase. La nueva burguesía se apropia del plus valor que se encarna del trabajo de la clase obrera. Para completar la completa restauración del capitalismo en la RDA, la burguesía da caza a sus fines de lucro como factor decisivo, los directores de operaciones también recibieron una vez más la competencia adecuada para poder exacerbar la explotación de los trabajadores y cumplir estas metas, para que la nueva clase burguesa logre sus objetivos. Estas gestiones de la producción se reciben en forma de bonos y salarios, los cuales dependen de la cantidad de beneficio reportado en explotación a la que se someten a los trabajadores». (Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Programa; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1978)

sábado, 27 de febrero de 2016

Sobre el error del condicionante de emitir una crítica solo si es completamente perfecta


«Se exige a menudo que una crítica sea perfecta en todos los puntos; y sino es perfecta en todos los puntos se la denigra y vilipendia al instante.

Esa no es una actitud justa, camaradas. Es un error peligroso. Tratad solamente de plantear tal exigencia y cerraréis la boca a centenares y millares de obreros, de corresponsales de fábrica y de pueblo que quieren corregir nuestros defectos, pero que no saben siempre formular correctamente sus pensamientos. Eso sería una tumba, y no la autocrítica. Debéis saber que los obreros temen a veces decir la verdad sobre los defectos de nuestro trabajo. Temen no solamente arrepentirse de ello, sino también que se les ridiculice a causa de una crítica imperfecta. ¿De qué modo un simple obrero o un simple campesino, que es el primero en soportar los defectos de nuestro trabajo y de nuestra planificación, puede encontrar el medio de presentar su crítica con todas las reglas del arte? Si exigís una crítica justa al 100% por 100%, destruiréis al mismo tiempo la posibilidad de toda crítica surgida de la base, la posibilidad de toda autocrítica.

Por eso opino que si la crítica contiene si quiera un 5% o un 10% de verdad, hay que aplaudirla, escucharla atentamente y tomar en consideración lo que tenga de sano. En caso contrario, lo repito, cerraríais la boca a miles dehombres fieles a la causa de los Soviets, a hombres que no son todavía bastante hábiles en su labor crítica, pero por cuya boca habla la verdad misma». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Sobre las labores del Pleno conjunto de abril del Comitñe Central y de la Comisión Central de Control, 13 de abril de 1928)

sábado, 20 de febrero de 2016

Zhdánov sobre el sello de clase y la libertad de creación de la literatura bajo el capitalismo

Andréi Zhdánov y Iósif Stalin

«Lenin fue el primero en indicar claramente cuál es la actitud hacia el arte y la literatura avanzando el pensamiento social que se debe tomar. Permítanme que les recuerde su conocido artículo: «Organización del partido y la literatura del partido», que escribió a finales de 1905, y en el que demostró con su contundencia característica, que la literatura no puede dejar de tener una adhesión partidista y que debe formar una parte importante de la causa proletaria en general. Todos los principios en que se basa el desarrollo de nuestra literatura soviética se encuentran en este artículo:

«La literatura debe convertirse en una literatura de partido. En oposición a las costumbres burguesas, en oposición a la prensa burguesa patronal y mercantil, en oposición al arribismo literario y al individualismo burgués, en oposición al «anarquismo aristocrático» y a la persecución de beneficios, el proletariado socialista debe preconizar el principio de una literatura del Partido, desarrollarlo y aplicarlo bajo una forma tan plena y completa como sea posible».  ¿En qué consiste ese principio de la literatura del Partido? No sólo en que la literatura no debe ser, para el proletariado socialista, un medio para el enriquecimiento de algunos individuos o grupos de individuos, sino también en que no debe tratarse de un asunto individual independiente de la causa general del proletariado. ¡Abajo los literatos apolíticos! ¡Abajo los superhombres de la literatura! La literatura debe convertirse en una parte de la causa general del proletariado». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; La organización del partido y la literatura del partido, 1905)

Y poco después, en el mismo artículo se apuntaba:

«Vivir en una sociedad y no depender de ella es imposible. La libertad del escritor burgués, del artista, de la actriz, no es sino dependencia enmascarada –o que se intenta enmascarar hipócritamente– de la bolsa de oro, del soborno y del corruptor». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; La organización del partido y la literatura del partido, 1905)

El leninismo parte de la premisa de que nuestra literatura no puede ser apolítica, no puede ser «el arte por el arte», sino que está llamada a desempeñar un papel importante en la vida social. De aquí se deriva el principio leninista de partidismo en la literatura, es una de las contribuciones más importantes de Lenin al estudio de la literatura.

De ello se deduce que el mejor aspecto de la literatura soviética es su ejercicio de las mejores tradiciones de la literatura rusa del siglo XIX, las tradiciones establecidas por nuestros grandes demócratas revolucionarios como Belinsky, Dobrolyubov, Chernichevski y Saltykov-Shchedrin, continuado por Plejánov y científicamente desarrolladas y probadas por Lenin y Stalin». (Andréi Zhdánov; Informe sobre las revistas »Zvezda» y »Leningrado», 1947)

viernes, 19 de febrero de 2016

La vieja «economía mixta para el nuevo «socialismo del siglo XXI»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Daniel Ortega y Wang Jing luego de firmar el memorándum del «Proyecto Canal» que supuso reformas de «despachos» de la Constitución y de varias leyes que llevan aparejada la renuncia a elementos soberanos en favor de una empresa privada extranjera

«Con la vuelta al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 2006, el partido no prometía alterar su programa de economía mixta, receta económica de siempre, nadie esperaba un cambio, y en la práctica cumplió las expectativas de todos.

Ciertos ideólogos encuadrados dentro del «socialismo del siglo XXI», y en el caso del nicaragüense, utilizan tesis de varios revisionismos –como el chino, yugoslavo o el eurocomunista– para engañar a las masas populares en cuanto a la economía. Citemos las concepciones más comunes:

1) Los que defienden que el capitalismo de Estado es igual a socialismo: entendamos que la mera nacionalización de empresas, o de un tanto por ciento de de las mismas, no significa crear el sector socialista. En esas empresas estatales continúan rigiendo las relaciones de producción capitalistas, y en el caso de las mixtas –parte sector estatal y parte sector burgués o privado– es peor aún, en ellas sigue existiendo una apropiación por parte del empresario aunque un tanto por ciento de la empresa ahora sea estatal debido a que ha sido recuperada para el Estado; en estos casos el Estado siguen reportando grandes rentas extras al ex propietario o propietarios privados por tal operación; o lo que es lo mismo, hay continuidad en la apropiación parasitaria del plus valor.

2) También se recurre a tesis del revisionismo yugoslavo, quién a su vez copió en su día las tesis del anarco-sindicalismo para convencer a las masas que la propiedad estatal es una forma «indirecta de la propiedad colectiva», ergo dicen que la forma directa sería la autogestión empresarial, la cual reniega abiertamente de cualquier plan centralizado a escala nacional y no hace distinción entre las clases trabajadoras, negando una vez más el papel protagónico a la clase obrera.

3) Se recupera la teoría del anarquismo, luego copiada por el revisionismo estadounidense y el revisionismo chino –añádase su variante vietnamita–, y actualmente en auge entre el revisionismo cubano: de que existe un capitalismo bueno, o sea el capitalismo no monopolista, de pequeñas y medianas empresas, a partir de ahí los ideólogos y defensores del «socialismo del siglo XXI» se pierden en la búsqueda de un capitalismo «productivo».

4) De igual modo, los seguidores del «socialismo del siglo XXI» copian otro modelo del revisionismo yugoslavo, chino o cubano en lo concerniente al capital extranjero. Por ejemplo en la creación de empresas mixtas con capital de los países imperialistas, estos aluden que al tener el 51% de la empresa, no se incurre en una explotación de los obreros de la empresa, estupidez donde las haya, porque gran parte del esfuerzo del obrero no es puesto a disposición del presunto Estado socialista y este se reporta directamente al imperialismo como beneficio, sin contar con el hecho de que el imperialismo está obteniendo superganancias desde el mismo momento en que invierte su capital exportado en un país con unos costos de producción mucho más baratos en comparación a los existentes en el propio país.

5) La idea general del liberalismo y del neoliberalismo, que debido a la «globalización», países del tipo como Nicaragua, solo pueden aspirar a «luchar respetando el juego» del sistema capitalista y que solo pueden regular su economía en base a los contratos, pactos y concesiones a los organismos internacionales, que de otro modo estarían condenados a la ruina económica.

Estas teorías deben de ser explicadas de forma sencilla al pueblo nicaragüense, y a otros pueblos, que sufre la machacona propaganda desde los medios de comunicación dominados por el partido revisionista dominante.

Desmontemos ahora algunas de dichas teorizaciones de modo más detallado.

1) La idea de que «la unión entre explotados y explotadores nicaragüenses beneficia la economía nacional» y de un «capitalismo productivo» y «con función social»: en el marco de la economía la máxima del gobierno de Daniel Ortega ha sido la unión de explotados y explotadores so pretexto de crear una economía nacional unida, más fuerte y más competitiva. Veamos el discurso:

«Hoy en este segundo aniversario de Tomás, con Carlos, con el Coronel Santos López, con Sandino, estamos viviendo una etapa de lo que podríamos llamar un proceso que permita fortalecer, darle una mayor estabilidad, una mayor seguridad al país para que este proceso democrático, profundamente democrático, siga abriéndonos caminos para continuar librando la lucha por el empleo, la lucha por la salud, la lucha por la educación, la lucha en beneficio de las cooperativas, la lucha con todas las fuerzas económicas de nuestro país, fortalecer esa gran alianza que viene caminando y se viene consolidando entre los empresarios, los trabajadores de la ciudad y el campo y el pueblo nicaragüense, todos juntos en esta gran alianza, que es la alianza que nos permite sentar las bases con mayor firmeza». (Daniel Ortega; Acto del II aniversario del paso a la inmortalidad del comandante Tomás Borge y del Día Internacional de los Trabajadores, 30 de abril del 2014)

miércoles, 17 de febrero de 2016

Como en cualquier otro país capitalista, uno podía ver en la RDA las mismas desproporciones, las mismas lacras y los mismos fenómenos económicos

Caricatura de los marxista-leninistas alemanes sobre a donde conducía la línea revisionista de la RDA de Honecker

«Con la degeneración revisionista y la restauración del capitalismo, en la República Democrática Alemana (RDA) gradualmente se vuelven a sentir las viejas lacras del capitalismo que cada vez se alimentan más en este sistema. Por lo tanto. Así la RDA está sujeta a las leyes anárquicas de los métodos de producción capitalista, con sus inevitables crisis, conflictos y contradicciones de la que la nueva burguesía no puede escapar.

Esto se siente ciertamente en la clase obrera de la RDA. Ella es consciente del hecho de que las empresas y gestión están en manos de la nueva burguesía y sus amos socialimperialistas y que ya no están bajo las manos de los trabajadores, saben muy bien que la «propiedad pública» se ha convertido en una frase engañosa y vacía. Los trabajadores están sometidos al mismo panorama que los trabajadores de los demás países capitalistas, a las condiciones de trabajo asalariado, que están sometidos a vender su fuerza de trabajo a la nueva burguesía, que les presiona constantemente junto a los socialimperialistas soviéticos para sacar grandes beneficios de su trabajo. La avaricia para sacar el máximo beneficio y enriquecerse cada vez más es un rasgo característico de la burguesía de Alemania del Este. Se han introducido todo tipo de maneras para aumentar estos beneficios y enriquecimientos fijos. Como propietarios de los medios de producción determinan sobre todo, la venta de los productos, el ámbito de selección y aplicación de los ingresos por mano de obra, el número de trabajadores, los fondos salariales, etc. y utilizan este control para todo tipo de especulación capitalista imaginable; la malversación, la corrupción y el robo a la propiedad de los trabajadores.

Como resultado de la brutal explotación por parte de la nueva burguesía y el socialimperialismo soviético, la situación de la clase obrera y las clases trabajadoras de la RDA se ha deteriorado en los últimos años. La inflación, los viejos males de la sociedad capitalista, se han desarrollado así mismo en la RDA fenómenos como el incremento de los precios en los principales bienes de consumo, que aunque intenten enmascararlos son siempre notables en las personas trabajadoras. También los alquileres y otros gastos han aumentado, y las conquistas sociales una vez logradas en el socialismo, son destruidos porque no sirven a las políticas sociales capitalistas que solo ansían apoyar una mayor intensificación de la explotación». (Ernst Aust; Informe sobre las actividades del Comité Central en el IIIº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1976)

Las difíciles condiciones de la fundación y construcción del socialismo en la República Democrática Alemana (RDA)

Retratos de  Wilhelm Pieck y Iósif Stalin en una demostración comunista en la RDA, 1952

«Camaradas, muchos de vosotros todavía erais jóvenes, y debemos recordar que hubo una vez en que la RDA fue un Estado socialista, que era admiraba y el punto de esperanza no solo de los trabajadores de Alemania Occidental, sino de toda Europa. Las propiedades de los criminales de guerra nazis fueron confiscadas. Los monopolios fueron eliminados por completo. La reforma agraria comenzó en otoño de 1945. A continuación 6.986 bienes y 3.082 posesiones de tierra fueron confiscadas a los nazis, un total de 3,1 millones de hectáreas de tierra. De los cuales 2 millones  de hectáreas fueron distribuidas a 543.000 campesinos pobres sin tierra y se crearon 1.000 cooperativas.

Hubo difíciles condiciones bajo las cuales se tuvo que dar la construcción del socialismo en la RDA. La retirada de los fascistas ante el avance del Ejército Rojo Soviético les hizo destruir instalaciones industriales, obras, e incluso carreteras. Pero los estadounidenses también lanzaron bombas ante el avance del Ejército Rojo en Leuna y otros lugares. Los imperialistas trasladaron instalaciones industriales, documentación y hasta personal de la RDA a Occidente. Esto fue un duro golpe para la RDA que no tenía su propia industria pesada, quedándose además con las zonas industriales del Ruhr y el Sarre.

Pero el primer plan bienal de 1949 fue completado ya en 1950 antes de lo previsto. Y pese a que la zona del Ruhr había sido arrebatada, la planta metalúrgica «Iósif Stalin» fue erigida cerca de Frankfurt. El primer alto horno fue construido en 1951. El mismo año la planta siderúrgica fue establecida al oeste de la región de Sajonia-Anhalt. En Stralsund se construyeron los grandes astilleros de Wismar y Warnemünde». (Ernst Aust; Discurso pronunciado por el establecimiento del PCA/ML de la sección de la RDA en Westfalenhallen Dortmund; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 7 de marzo de 1976)

Sobre las economías de los regímenes revisionistas-capitalistas de los países de «orientación socialista»

Rául Castro y Fidel Castro con Mengistu Haile Mariam, Cuba, 1975

«
2) Los revisionistas soviéticos consideran la creación y desarrollo del sector económico del Estado y la aplicación gradual de formas socialistas de gestión de dicho sector», «el compromiso gradual del campesinado en las formas pre-socialistas y socialistas de organización del trabajo y la explotación de la tierra», «el desarrollo planificado de la economía nacional», como otra manifestación de la aplicación práctica de la «vía no capitalista de desarrollo». (A. S. Shin, Op. cit., pp. 233-234)

Todo esto, según ellos, representa cambios cualitativos en la esfera de las relaciones económicas, y si por casualidad en los países de «orientación socialista»:

«El sector del Estado y el sector colectivo se hacen sector preponderantes, con lo cual entonces podríamos hablar ya de triunfo de las relaciones socialistas y de la construcción de la sociedad socialista». (Azia i Afrika sevodnja, n° 4, 1981)

Los revisionistas soviéticos especulan con las medidas progresivas tomadas en bastantes países por la nacionalización del capital extranjero. Las empresas nacionalizadas constituyen el sector económico del Estado. Este sector incluye muchas otras empresas creadas bajo la dirección de estos nuevos Estados.

El marxismo-leninismo nos enseña que el contenido del sector del Estado en la economía depende directamente  de la naturaleza del poder político. Este sector sirve a los intereses de las fuerzas de clase en el poder. En los países dónde domina la burguesía nacional, el sector del Estado representa una forma de ejercicio de la propiedad capitalista sobre los medios de producción. Vemos actuar allí todas las leyes y todas las relaciones capitalistas de producción y de reparto de los bienes materiales, la opresión y de explotación de las masas trabajadoras. No puede aportar ningún cambio al lugar que ocupan las clases en el sistema de la producción social. Al contrario, tiene por objetivo el fortalecimiento de las posiciones de clase políticas y económicas de la burguesía.

El Estado burgués de los países excoloniales, en sus condiciones de profundo retraso, y de debilidad de la burguesía local, interviene en tanto como factor que ayuda a acumular y concentrar los medios financieros necesarios y las reservas materiales útiles para el desarrollo de las ramas de la economía que claman de un porcentaje de capitales mayor, ramas que no pueden ser abastecidas por capitalistas particulares. Ayuda a aumentar las inversiones, a intensificar la explotación de la mano de obra y obtener más beneficios. Esto también aparece en el hecho de que el Estado efectúa inversiones en determinados sectores, susceptibles de sostener y estimular  el desarrollo del capital privado, por ejemplo en el ámbito energético, los productos químicos que sirven de materias primas, de la metalurgia, los transportes, así como el dominio bancario y el comercio exterior. De hecho en todos los países dónde existe el sector del Estado vemos crecer las empresas y reforzarse el sector capitalista privado que goza de derechos ilimitados.

Por otra parte, la élite local y los funcionarios de los partidos y del Estado se enriquecen y se aseguran los recursos necesarios a costa del presupuesto y el sector del Estado para crear diversas empresas. Ciertos autores occidentales, tratando los problemas de las sociedades de los países excoloniales evocan así la burguesía «burocrática», «administrativa» y de «Estado» que goza de una situación privilegiada en sus relaciones con las masas trabajadoras, y realiza así, gracias a su pertenencia al aparato del Estado, la acumulación privada de capital necesaria para convertirse en una clase burguesa, y se distingue por sus relaciones con el capital extranjero.

Con su demagogia sobre el sector del Estado, los revisionistas y los partidos políticos burgueses locales tienen como objetivo disimular y ocultar la opresión y la explotación de las masas trabajadoras, queriendo crear ilusiones sobre la supuesta creación de una «nueva sociedad» a través de la integración pacífica al «socialismo». Estas proclamas tienen el fin de ahogar el espíritu combatiente de la clase proletaria e intentar que renuncie a la lucha revolucionaria. Así, deformando la realidad de los llamados países «de orientación socialista», los revisionistas soviéticos, incluso llegan a decir que:

«Los trabajadores ocupados en la economía del Estado no se declaran en huelga, ni se comprometen en actos de protesta masiva, aunque su nivel de vida sea bajo y muchos de sus problemas pidan una solución». (Ibíd., n° 4, 1979, p. 32)

El camarada Enver Hoxha, desenmascarando las opiniones de los revisionistas soviéticos en el «sector del Estado», dijo:

«La Unión Soviética ha encontrado para ello esa vía propagandística consistente en que los países del pretendido tercer mundo deben explotar las empresas estatales, en las cuales deberán apoyarse estos países para ir hacia el «socialismo». (...) ¿Quién dirige estas empresas estatales? ¿Están dirigidas por el pueblo o por las camarillas burguesas capitalistas de estos países? Es seguro que están bajo la dirección de las camarillas capitalistas, y precisamente por eso la Unión Soviética y los Estados Unidos ayudan a dichas camarillas burguesas capitalistas, que se aprovechan de las ayudas de las dos superpotencias para conservar y reforzar su poder a costa del pueblo». (Enver Hoxha; China defiende su tesis oportunistas del «tercer mundo»; Reflexiones sobre China, 14 de marzo de 1977)

Es solamente en el marco de una revolución dirigida por el proletariado, con su partido comunista marxista-leninista, y a través de la instauración de la dictadura del proletariado, que puede asentarse unas bases sólidas para la socialización de los medios de producción que sirva a los intereses de los productos de bienes materiales.

En el desarrollo del sector del Estado en los países excoloniales, los socialimperialistas soviéticos buscan desarrollar su expansión colonialista en la economía. Así, la «creación de empresas estatales» está ligada también con la exportación del capital soviético, particularmente en forma de créditos y de préstamos de Estado a Estado. A principios de los años 70, los socialimperialistas concedieron a los países africanos de los llamados de «orientación socialista» créditos que ascendían a los 5 millones de rublos para la construcción de diferentes obras. Llegaron a financiarse con ello la construcción de 509 empresas. (Sovietsko-afrikanskie otnoshenija, Moscou, 1982, p. 9)

Por otro lado en el marco de la organización del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), que es el organismo que cumple los objetivos expansionistas de los socialimperialistas y su instrumento para poner en práctica su política neocolonialista, los revisionistas soviéticos se comprometieron a construir más de 1.689 empresas y establecimientos industriales y agrícolas. (Istoria mezhdunarodnih otneshenij i vneshnaja politika SSSR, (1968-1979), Moscou, 1979, p. 253)

La mayoría de las empresas del Estado en los países de «orientación socialista» son «empresas mixtas» con la participación del capital soviético en colaboración con el capital local. Las principales inversiones soviéticas ocupan posiciones preponderantes. De acuerdo con los revisionistas soviéticos, la Unión Soviética:

«Ayuda y controla la organización de la producción y venta». (Azia i Afrika sevodnja, n° 1, 1978)

Y participa:

«En la explotación de materias primas así como en la dirección de la mano de obra». (Azia i Afrika sevodnja, n° 1, 1978)

Los países que crearon «empresas mixtas» deben devolver las «ayudas» soviéticas en préstamos y en créditos no solo por el valor de sus «productos tradicionales de exportación», sino también con el de productos de las empresas que recibieron este tipo de «ayuda». Estos productos deben pasar a la metrópoli soviético como forma de «compensación». Igualmente en las «empresas mixtas» una parte del beneficio es utilizado para comprar productos soviéticos sobre la base de un comercio desigual.  (Sovietsko-afrikanskie otnoshenija, Moscou, 1982, p. 45)

Esta es la «colaboración» con la Unión Soviética donde también se atribuye la presunta planificación de la economía en los países de la «vía no capitalista de desarrollo». En la literatura del revisionismo soviético se puede leer que:

«En todos los países de la vía de desarrollo no capitalista, la transición a la planificación se llevó a cabo bajo la influencia directa de la experiencia de la planificación nacional de la Unión Soviética. Los especialistas soviéticos prestan su ayuda en la preparación de recomendaciones y orientaciones necesarias para la gestión esencial del desarrollo de la economía nacional de estos países liberados y para la elaboración de planes a largo plazo». (K. M. Tsagallov, Osvobodivtchiesja strani, zashita socialnoj revoluci,  p.176, Moscou, 1981)

Se comprende que en las condiciones del sistema capitalista que domina en esos países y en el contexto de las relaciones neocoloniales que forjan con la Unión Soviética, la «planificación» de la que hablan los socialimperialistas soviéticos concierne solamente a la dirección y orientación de las ramas de la economía de los países africanos y asiáticos que interesan a la metrópoli soviética. La pretendida planificación es un método utilizado para integrar toda la vida económica de estos países bajo una dependencia completa. Las «ayudas» económicas de los socialimperialistas soviéticos así como la de otras potencias imperialistas solo contribuyen a la esclavitud económica y política de los países receptores». (‪‎Llambro Filo‬; La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista, 1985)